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Emiliano Moscoso, un empresario con “fracasos exitosos”

 

Diciembre 21, 2016
Emiliano Moscoso, un empresario con “fracasos exitosos”

Cada líder tiene una historia y, de hecho, los emprendedores más exitosos no serían tan grandes si no hubiesen aprendido de sus errores. Así comienza la historia de Emiliano Moscoso, quien con su espíritu “camellador” y sin recursos, como él mismo dice, ha logrado crear y posicionar a Sierra Nevada, como una de las cadenas de hamburguesas de mayor reconocimiento en la capital colombiana.

Se autodefine como “solitario natural”, pero el tiempo y su trayectoria le han obligado a reconocerse como autónomo y empresario. Desde pequeño, admiró la labor de su bisabuelo Jorge Carulla, fundador de la reconocida tienda Carulla en la década de los años 30, y aprendió de él las lecciones de emprendimiento con enfoque social, convirtiéndolas en motivación para lo que quería hacer de su vida. Su vena empresarial y la pasión por emprender lo depuraron como profesional, y su vena  creativa y social construyeron los ejes para estructurar y posicionar Sierra Nevada, un negocio con ingenio propio. Todo este mérito cosechado en los últimos cuatro años se traduce en los casi 80 puestos de trabajo que generan las nueve tiendas que tiene en la capital.

Un camino de éxito que ha construido de la mano de su socia y también compañera de vida, desde hace 12 años, la artista plástica Margarita Cantillo. Todo empezó con la “simpática” idea que tuvo este comunicador social – periodista, de invertir el dinero ahorrado en una máquina de helados, que resultaron poco exitosos, generaron pérdidas y lo dejaron lleno de deudas. Poco después surgieron las hamburguesas “honestas”, como él mismo llama a sus productos y con ellas, la palabra “reinventarse” se convirtió en un elemento fundamental del plan de trabajo diario de Sierra Nevada. Contrario a lo que muchos pueden pensar, la maquinita de helados, con la que inició el negocio sigue siendo parte de sus activos fijos.

Pero este no era el primero de los fracasos de la Familia Moscoso.  Antes de eso, Emiliano fundó Lumínica, una compañía dedicada a la iluminación arquitectónica, con la que se  desarrollaron proyectos de más de dos millones de dólares. Sin embargo, “aunque las utilidades y ventas eran altas, no había flujo de caja y cerramos sin dejar un solo peso, por no tener billetera para pagarle a los clientes”, recuerda. Esta experiencia le dejó grandes enseñanzas, pero la principal es que por más pequeña que pueda ser una idea de  emprendimiento siempre debe visualizarse como grande.

Emiliano atribuye la expansión de Sierra Nevada a su actitud apasionada, perceptiva y de buen oyente. Lo que hizo que, tras abrir la primera tienda, un local de nueve metros cuadrados, se embarcara en un segunda, después en una tercera, y así totaliza actualmente nueve puntos de venta en tan solo cuatro años. Y ahora, aunque define el 2016 como un año de consolidación, asegura que tiene otros proyectos en mente. Pero no todo ha sido fácil. Moscoso cuenta que su principal obstáculo, más allá del tema tributario o la consecución de los codeudores para arrendar un local, aspectos importantes al momento de hacer negocios, es el manejo del recurso humano.  Su vena empresarial, con un trabajo digno y valorado, han puesto a la familia en el lugar más alto en su escala de valores y lo más importante para difundir dentro de su  equipo de trabajo. “Siempre he sido muy dado a buscar beneficios para los empleados, a que se pongan la camiseta de la marca, pero es complejo. Creamos políticas que al principio son novedosas pero después se vuelven una obligación. Aún así nos hemos dado cuenta que no solo la contribución económica es importante, sino que el salario emocional también lo es. Y ese es uno de los retos mas fuertes, lograr que los empleados se comprometan al tiempo que mejoran su calidad de vida” asegura.

ADENTRO ES MEJOR...

“Yo lidero mi compañía, no sólo la dirijo”, lo dice Moscoso con seguridad. Dice que un buen liderazgo va más allá de tener un negocio exitoso. Reconocer la diferencia entre liderar y dirigir es esencial más que nunca en el mundo empresarial de hoy, “dónde cada vez más a todos se nos pide más por menos, si queremos ser competitivos”, dice.

Como ocurre en pocas compañías donde las directivas son tal vez las últimas en enterarse de las quejas o reclamos de los clientes, en Sierra Nevada quien lidera personalmente todos los temas relacionados con ese tipo de servicio es Emiliano. Consciente que el cliente es quien directamente le da “en vivo y en directo” la realidad de la compañía, dedica tiempo a escuchar. “Escuchar es la clave para conocer la realidad del equipo de trabajo y el cliente. Me da las pautas iniciales de cuáles procesos se deben liderar. Cuando conoces tus fallas y haces conciencia de ellas, nacen nuevas políticas para reinventarse” subraya. Asume su rol de líder  casi que admitiendo un rol de psicólogo pues dice que ha tenido que aprender a leer las necesidades de su equipo de trabajo. Admite que las buenas habilidades de liderazgo pueden impulsar a todos los miembros de Sierra Nevada de cualquier posición para agregar valor real a la compañía.

Orgulloso de su equipo humano, comparte con sus trabajadores un éxito que también eleva, al mismo nivel, a su familia y sobre todo a las ansias de productos creativos de sus clientes. Él, por su parte, cuenta que las otras claves para liderar exitosamente son: trabajo, empeño, respeto y autoevaluación.

 

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