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Achiras colombianas le ponen ‘picante’ a los mercados internacionales

 

Abril 17, 2017
Achiras colombianas le ponen ‘picante’ a los mercados internacionales

La quiebra de una empresa de empaques, llevó a Gabriel Gálvez y a Jorge Medina a crear Típicos de Colombia, una idea de negocio que nació con una máquina para empacar productos en el garaje de una casa y los convirtió en productores y exportadores de achiras colombianas con chocolate, fruta cristalizada, picante y otros toques de sabor.

Siempre se ha dicho que las crisis generan opor­tunidades y aunque para algunas personas la frase puede sonar ‘de cajón’ hay cientos de historias que respaldan esta teoría. Una de ellas es la de Típicos de Colombia una empresa que “nació por acci­dente”, según recuerda Gabriel Gál­vez, uno de los socios fundadores, y que hoy está presente en Estados Unidos y México, con achiras colom­bianas adaptadas a los consumido­res de esos mercados.

Fue a mediados de 2013, en medio de una coyuntura económica muy difícil para Gálvez, cuando se crea Típicos de Colombia, gracias a una máquina de la línea de empaques que le quedó tras la liquidación de su empresa de exportaciones. Gálvez fue contactado por un productor colombiano para que le empacara achiras huilenses y más adelante le ofreció la oportunidad de distribuir el producto.

En ese proceso se asoció con Jorge Medina, contrataron una au­xiliar de bodega, arrendaron el ga­raje de una casa y emprendieron un nuevo proyecto en el mercado de empaques para achiras, sin saber que su primer cliente les daría luego la oportunidad de fortalecer el negocio, ofreciéndoles que se quedaran con la operación y con el mercado donde ya estaba presente el producto, porque él no tenía el flujo de caja suficiente para mantenerse en las grandes su­perficies, que generalmente le pagan al proveedor a 120 días y en algunos casos a 180.

De esta forma, Típicos de Co­lombia inició, con un capital de 20 mi­llones de pesos, producto de ahorros y préstamos familiares. No encontró apoyo financiero de los bancos, en­tonces comenzó a tocar puertas para buscar nuevos clientes y sacar el ne­gocio a flote.

Los empresarios tenían que pa­garle de contado al productor de las achiras. “La demanda de caja era muy grande, pero el potencial de negocio era interesante porque la achira es un producto con muchos atributos.

No tiene rango de edad, es universal para el colombiano y con un poco de ‘picante’ se vuelve atractiva para el mexicano. Por eso decidimos apos­tarle”, cuenta Gabriel Gálvez.

Se vincularon con las cámaras de comercio para capacitarse y vincu­larse a procesos de…

 

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